No recorro volcanes porque quiera explicar la creatividad. Los recorro porque siento que compartimos un lenguaje. No uno hecho de palabras, sino de procesos, transformación, espera e incertidumbre.
Muchas de las preguntas que me hago sobre los procesos creativos encuentran compañía cuando las pienso en conversación con un volcán. Hablo con volcanes porque me obsesiona lo que ocurre antes de que algo aparezca en el mundo. Y porque yo también paso largos períodos gestando cosas que nadie ve.